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Misterios de la vacuna de la viruela humana

Escrito por Pedro Alsina Mier el 3 noviembre, 2017 en Reportajes
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De nuevo se ha despertado el interés por la vacuna de la viruela con la publicación del trabajo de Clarissa R. Damaso en “Lancet Infect Disease”, del 18 de agosto pasado, con el título “Revisiting Jenner’s mysteries, the role of the Beaugency lymph in the evolutionary path of ancient smallpox vaccines”.La autora hace un profundo análisis de la relación entre las diferentes cepas utilizadas históricamente para la vacunación y que fueron desarrolladas en diferentes puntos de Europa, América y Asia, lo que hace muy difícil el seguimiento y rastreo de sus orígenes. Señala que hay evidencia suficiente para pensar que dado que el virus de la viruela vacuna (cowpox) no aparece en ninguno de los preparados usados históricamente, es probable que sea el de la viruela equina (horsepox) el desconocido protagonista de la vacunación anti-variólica. El propio Edward Jenner (el descubridor del procedimiento para inmunizar frente a la viruela) se percató de que la enfermedad se transmitía desde el caballo a la ubre de la vaca y desde aquí al humano. Asimismo creía que para tener una buena cepa de cowpox generadora de vacuna, debía provenir de una infección previa en caballo.

Jenner se encontró con que la viruela vacuna no era muy frecuente, pero en cambio la equina se difundió por toda Europa, por lo que podría haber usado como fuente para la vacuna la linfa de lesiones de caballos infectados que luego transferiría a la vaca o directamente a los humanos. A pesar de haber usado muchas cepas vacunales distintas desde el inicio, todas las vacunas empleadas en el siglo XX contenían exclusivamente vaccinia virus. Éste es uno de los misterios: cuándo y dónde aparece vaccinia.

Damaso se pregunta si Jenner usó realmente horsepox en lugar de cowpox y la respuesta no está clara ya que sabemos que vaccinia virus puede infectar también a los caballos. ¿Entonces qué es lo que usó Jenner? ¿Horsepox, cowpox o vaccinia virus? Sigue apuntando Damaso que actualmente sabemos por análisis genómico que vaccinia virus está más cercano a horsepox que a cowpox, siendo el anterior el más antiguo y pudiendo compartir los tres un ancestro común.

En la actualidad existen nuevas vacunas como es el caso de las vacunas recombinantes que podrían usarse incluso en personas inmunodeprimidas. La recombinación genética hace posible insertar, suprimir o interrumpir genes en concretas ubicaciones del genoma obteniendo vacunas más seguras

Este trabajo pone en jaque lo que hasta la fecha creíamos, que la vacuna original contra la viruela es el cowpox virus, supuestamente utilizado por Edward Jenner en 1796. El término científico usado para denominar al cowpox era variolae vaccinae (viruela bovina). Con el paso del tiempo el virus que se estaba utilizando en la vacuna antivariólica dejó de ser cowpox (todavía no sabemos por qué) y al nuevo virus vacunal se le llamó vaccinia. Damaso concluye su artículo sugiriendo que vaccinia virus fue un virus circulante en animales en la Europa del siglo XIX y que después desapareció, no teniendo en la actualidad un huésped natural salvo en Brasil, India y tal vez en Egipto, Pakistán, Bangladesh y Nepal.

La realidad es que éste sigue siendo un misterio de la virología. Desconocemos todavía si es fruto de la recombinación genética, o una especie resultante de los diferentes pases en medio de cultivo o tal vez el vivo representante una especie extinta en la actualidad.

En un informe de la OMS “ Examen científico de las investigaciones sobre el virus variólico, 1999-2010” de Diciembre de 2010 ya se apuntaba esta posibilidad:

“La hipótesis preferida sobre el origen del virus variolovacunal es que se trata de una especie de ortopoxvirus que había infectado anteriormente a animales en los cuales ya no es endémica. Se había señalado la posibilidad de que el virus de la viruela equina constituyera el origen del virus variolovacunal, ya que los primeros vacunadores también obtenían vacuna de poxvirosis equinas y al menos una cepa de virus variolovacunal (Ankara) se aisló de un caballo (Mayr, Hochstein‐Mintzel y Stickl, 1975; Baxby, 1981). Además, en caballos de Przewalski enfermos se aisló un ortopoxvirus cuyo pariente más cercano es el virus variolovacunal (Tulman, 2006). No se tiene constancia de las razones por las cuales el virus variolovacunal, en vez del virus de la viruela vacuna, se convirtió en la vacuna antivariólica en el siglo XX. Es posible que el virus variolovacunal tuviera una mayor prevalencia cuando se adoptaron las vacunas o que los vacunadores hayan seleccionado el virus variolovacunal porque el virus de la viruela vacuna producía una reacción más grave, en tanto que el virus variolovacunal es menos virulento. Aunque el origen y el huésped natural del virus variolovacunal siguen siendo un misterio, este virus es el más estudiado entre los poxvirus”

Es curioso que la vacuna que ha conseguido el mayor hito de la Salud Pública, erradicar la viruela y que ha sido objeto de tanto estudio, todavía esconda estos misterios.

Como también es sorprendente que no podríamos usarla en la actualidad. El motivo sería la seguridad, en ausencia de la enfermedad la relación beneficio riesgo sería desfavorable. No era así cuando la viruela campaba a sus anchas por la faz de la Tierra.

Producir la vacuna en animales generaba un riesgo por la potencial transmisión de otras enfermedades. Por otro lado los efectos adversos eran numerosos: desde leves hasta infecciones oculares y generalizadas, encefalitis, etc. Incluso la muerte podía producirse como consecuencia de la vacunación y era variable en función de la cepa utilizada. En un estudio realizado se concluyó que se producía una muerte por cada millón de vacunaciones (Halloran et al., 2002; Kaplan et al., 2002; Porco et al., 2004). Pero de nuevo, cuando los efectos devastadores de la viruela todavía estaban presentes el balance beneficio/riesgo, era muy favorable a la vacunación.

Por todo esto se continúa trabajando en obtener vacunas más seguras que puedan ser utilizadas en caso de necesidad porque aunque la viruela está erradicada, la potencial amenaza bioterrorista pende sobre nuestras cabezas cual espada de Damocles. Aunque es cierto que sería un virus de muy difícil manejo para cualquier organización criminal y tendrían a su alcance opciones mucho más fáciles.

Hace unos años se suscitó el debate de qué hacer con las reservas del virus variólico que existían y se encomendó a un Comité de expertos de la OMS que valorase si debía mantenerse vivo para poder investigar o si por el contrario habría que destruirlo. A pesar de que había argumentos en los dos sentidos la opinión de la mayoría fue que no era necesario mantenerlo con vida para investigar  nuevas vacunas o métodos diagnósticos, en cambio sí sería necesario para investigar nuevos antivirales.

Como consecuencia se solicitó a los dos centros colaboradores de la OMS que conservaban los virus a que procedieran a una destrucción parcial, conservando un número reducido de cepas del mismo. Por ejemplo los CDC han destruido 70 de sus 420 cepas. En cualquier caso sería factible reconstruir el virus a partir de su genoma por lo que la destrucción total de los virus parece un asunto más geoestratégico que científico.

En el pasado ya se habían registrado nuevas vacunas para su uso en personas sanas, es el caso de ACAM2000 en los Estados Unidos en 2007 y LC16m8 en Japón en 1975.

La OMS estima que existe un stock de seguridad de unos 700 millones de dosis en todo el mundo y una capacidad de producción de unos 250 millones de dosis anuales. Estas vacunas se han preparado en cultivos celulares para cumplir con las normas de seguridad vigentes (evitando los riesgos de usar modelos animales)

En la actualidad existen nuevas vacunas como es el caso de las vacunas recombinantes que podrían usarse incluso en personas inmunodeprimidas. La recombinación genética hace posible insertar, suprimir o interrumpir genes en concretas ubicaciones del genoma obteniendo vacunas más seguras.

Para finalizar quisiera concluir con una cita de Mariano Esteban, una de las mayores autoridades mundiales en poxvirus, relativa a un potencial ataque bioterrorista con virus variólico: “La investigación tiene que continuar hasta que tengamos todas las herramientas: antivirales, vacunas, procedimientos de diagnóstico, anticuerpos, etc. para actuar con rapidez y parar la infección en cualquier lugar del mundo

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